El son de les potències (Vida 16,1-4)

[1] Vengamos aora a hablar de la tercera agua con que se riega esta huerta, que es agua corriente de río o de fuente, que se riega muy a menos trabajo, aunque alguno da el encaminar el agua. Quiere el Señor aquí ayudar al hortelano de manera que casi Él es el hortelano y el que lo haze todo. Es un sueño de las potencias, que ni del todo se pierden ni entienden cómo obran. El gusto y suavidad y deleyte es más sin comparación que lo passado; es que da el agua a la garganta, a esta alma, de la gracia, que no puede ya yr adelante, ni sabe cómo, ni tornar atrás. Querría gozar de grandíssima gloria. Es como uno que está con la candela en la mano, que le falta poco para morir muerte que la dessea; está gozando en aquella agonía con el mayor deleyte que se puede dezir. No me parece que es otra cosa sino un morir casi del todo a todas las cosas del mundo y estar gozando de Dios. Yo no sé otros términos cómo lo dezir ni cómo lo declarar, ni entonces sabe el alma qué hazer; porque ni sabe si hable ni si calle, ni si ría, ni si llore. Es un glorioso desatino, una celestial locura, adonde se deprende la verdadera sabiduría, y es deleytosíssima manera de gozar el alma. […]

[3] Sólo tienen habilidad las potencias para ocuparse todas en Dios. No parece se osa bullir ninguna ni la podemos hazer menear, si con mucho estudio no quisiéssemos divertirnos, y aun no me parece que del todo se podría entonces hazer. Háblanse aquí muchas palabras en alabanças de Dios sin concierto, si el mismo Señor no las concierta. A lo menos el entendimiento no vale aquí nada. Querría dar vozes en alabanças el alma, y está que no cabe en sí; un desassossiego sabroso. Ya ya se abren las flores, ya comiençan a dar olor. Aquí querría el alma que todos la viessen y entendiessen su gloria para alabanças de Dios, y que la ayudassen a ella, y darles parte de su gozo, porque no puede tanto gozar. Paréceme que es como lo que dize el Evangelio, que querría llamar a sus vezinas. Esto me parece devía sentir el admirable espíritu del real propheta David quando tañía y cantava con la harpa en alabança de Dios. D’este glorioso rey soy yo muy devota y querría todos lo fuessen, en especial los que somos peccadores.

[4] ¡Oh, válame Dios! ¡Quál está un alma quando está ansí! Toda ella querría fuesse lenguas para alabar al Señor. Dize mil desatinos santos, atinando siempre a contentar a quien la tiene ansí. Yo sé persona que, con no ser poeta, que le acaescía hazer de presto coplas muy sentidas declarando su pena bien, no hechas de su entendimiento, sino que, para gozar más la gloria que tan sabrosa pena le dava, se quexava de ella a su Dios. Todo su cuerpo y alma querría se despedaçasse para mostrar el gozo que con esta pena siente. ¿Qué se le porná entonces delante de tormentos que no le fuesse sabroso passarlos por su Señor? Vee claro que no hazían casi nada los mártyres de su parte en passar tormentos, porque conoce bien el alma viene de otra parte la fortaleza. Mas ¿qué sentirá de tornar a tener seso para vivir en el mundo y aver de tornar a los cuydados y cumplimientos d’él?


TLa vida de la madre Teresa de Jesús y algunas de las mercedes que Dios le hizo, escritas por ella misma […], dins Los libros de la madre Teresa de Jesús, fundadora de los monesterios de monjas y frayles carmelitas descalços de la primera regla, Barcelona: Jaume Cendrat, 1588, ff. 80-81v. 
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